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viernes, 28 de octubre de 2016

AVE FÉNIX, LA QUE RENACE DE SUS CENIZAS


Esta ave legendaria se encuentra en los mitos de varias regiones del mundo, aquí me ocupo de lo relacionado con Grecia. De todas maneras quiero advertir que este artículo es un mosaico de lo que encontré porque, al fin y al cabo todo se centra en el renacer permanente de este ser maravilloso. Los griegos le daban el nombre de Phoenicoperus y tiene las siguientes características, según los libros del tamaño de un águila pero no especifican de que raza de águila, porque tengo entendido que hay Real, Calva, Pescadora, Aguila dorada, etc. Y son de distintos tamaños. Para no enredarnos aceptemos que era grande como el águila real.

Su plumaje semejaba una hoguera incandescente y eso no es difícil de imaginar, con colores amarillo rojo y anaranjado muy brillantes, yo creo que en las noches parecía una fogata cruzando el firmamento. Su pico y garras muy afiladas pero no se confundan con el ave rapaz porque Fénix es Fénix y águila es águila. Dicen que podía vivir quinientos años y en esa época si les creo porque era un ave sagrada con prohibición de cazarla; en esta época ya estuviera extinguida. Miren la Biblia que allí también aparece cuando Adan y Eva fueron expulsados del paraíso.
Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, incienso, mirra pero menos marihuana porque en esos tiempos no se conocía en Europa; ponía un único huevo, que empollaba durante tres días, y al tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave durante tres días y de inmediato prendía candela hasta quedar en cenizas, o sea se auto cremaba… y de nuevo salía del huevo que había puesto. Dizque esto ocurría cada cinco siglos y para acabar de completar dicen que solo existía una en el mundo.

Lástima que no se pudiera poner criadero de estos pájaros porque se llenaba uno de plata, además como mascota se podría heredar de generación en generación hasta que alguno no recordara de donde venía esta hermosura y la vendiera para decorar una discoteca. Pero, en resumen, es el símbolo del eterno renacer. Que cuando caemos podemos levantarnos y surgir de nuevo de las cenizas.

jueves, 8 de septiembre de 2016

LA HIDRA MIL CABEZAS



Este monstruo aparece en muchos relatos mitológicos de diferentes regiones del mundo. Pero el que me corresponde por el interés de esta página es la Hidra griega. La más importante es la de Lerna, y matarla fue uno de los trabajos de nuestro héroe Hércules; el segundo para los curiosos. Para no demorarlos el asunto es como sigue (La historia del forzudo ya la conté en otro capítulo y no los aburro repitiéndola)
La Hidra griega era un engendro de muchas cabezas cuyo número varía según la borrachera del narrador, o eso pienso yo; los menos exagerados dicen que tres y los exagerados cien, mil y más. Afortunadamente no usaba sombreros no cachuchas porque el gasto sería muy hijuemadre. Tenía forma de serpiente pero con tantas cabezas el tamaño debía ser kilométrico. Y como en Grecia todos tienen padre y madre pues este monstruo era hija de Tifón y Equidna. No me pregunten cómo harían el amor porque la imaginación no me da. Y miren que hasta le achacan ser la madre de Quimera que ya les diré quien era esta belleza.
La Hidra tenía la virtud, digo que virtud pero que va, de perder una cabeza y le brotaba otra. Los exagerados dicen que dos por cada una mochada. Bueno, el asunto es que una de las cabezas era inmortal para mayor problema. Olvidaba decir que la de Hércules solo tenía nueve porras. Pues con una antorcha quemaba el cuellos de la que cortaba y no podía nacer otra, hasta que solo quedó la cabeza inmortal que se la guillotinó de un machetazo y la enterró donde nadie la encontrara.

Para no aburrirlos les cuento que su guarida estaba en el lago de Lerna y era un lugar sagrado donde vivían las Danaides, una muchachas lo más de lindas, y la Hidra era la cuidadora… así que gracia, quien se arrimaba. Y hasta tenía adoradoras y sacerdotisas. Y no lo digo yo, algunos arqueólogos muy serios encontraron un templo dedicado al culebrón. Así le dicen los mexicanos a las telenovelas y yo pienso que esta culebra es la protectora de esta clase de producciones que hacen llorar a las señoras y cada vez que una telenovela termina es como si se perdiera una cabeza, por eso nacen tres o cuatro novelas más. El Señor nos proteja, jajaja.