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lunes, 4 de diciembre de 2017

LA ILIADA. MUERTE DE HECTOR

(Foto: Aquiles ensarta a Héctor con su lanza)

Héctor es uno de los personajes principales en el poema homérico de la Ilíada. Como comandante de las fuerzas de la ciudad de Troya, su contribución a la resistencia frente al ejército griego fue decisiva. En la obra, Héctor se sitúa como el personaje antagonista de Aquiles, además de en el campo de batalla, en el carácter. Mientras que la Ilíada comienza haciendo referencia a Aquiles, termina con la muerte de Héctor y la de Aquiles después.
Con la perdida de Patroclo su amigo y amante masculino, por muerte a manos de Héctor y luego de Briseida su amante femenina porque se la quitó Agamenón, Aquiles no quiere regresar a la lucha a pesar de los ruegos del ejército griego. Pero al fin, furioso por la muerte de su amigo amante se pone su armadura y sale a desafiar a combate a muerte al héroe troyano, este se esconde por miedo al héroe griego pero, Aquiles encontró a Polidoro, hermano de Héctor y le dio matarile sin compasión; entonces el troyano acepta el combate y se enfrentan los dos solos frente a las tropas. Después de largo tiempo de lucha con espadas y escudos, deciden enfrentarse con las lanzas, es con esta que Aquiles ensarta a Héctor por debajo de la mandíbula y lo levanta del suelo, así clavado en la punta de su lanza.

Muerto Héctor, Aquiles lo amarra por los pies y lo ata a su carro de guerra, y lo arrastro varias veces dando la vuelta a la ciudad amurallada de Troya. Después el cuerpo queda a la intemperie expuesto al sol y los animales por doce días. El dios Apolo lo cubre para que no se corrompa ni lo devoren las fieras. Príamo rey de Troya y padre de Héctor, suplica a Aquiles que le devuelva el cuerpo para hacerle el rito funerario con honores y este acepta. No dije entierro porque no era la costumbre, más bien los cuerpos los quemaban en una pira funeraria, o sea como un asado de humano pero que nadie se comía después.  Y como a todo marrano gordo le llega su Nochebuena, en el próximo capítulo le toca el turno a Aquiles.

(Foto: el cuerpo de Héctor llevado por sus soldados)

jueves, 28 de marzo de 2013

OCTAVO TRABAJO. ROBAR LAS YEGUAS DE DIOMEDES




OCTAVO TRABAJO
ROBAR LAS YEGUAS DE DIOMEDES
Tal vez a los colombianos se nos puede ocurrir que de pronto sean equinos de Diomedes Díaz el cantante vallenato; pero si fuera en esta época tal vez el hombre tenga tratos con mulas y no con yeguas. Pues el tal Diomedes del mito tenía 20 yeguas carnívoras, así dice el cuento y no sé cómo puede ser si estos cuadrúpedos carecen de colmillos y su estómago no está diseñado para digerir carne… pero todo puede ocurrir en la literatura. Además el desalmado de Diomedes invitaba a tremendas fiestas y cuando los comensales estaban borrachos los echaba a los animales como alimento y para evitarles la resaca del siguiente día.
Hércules organizó un pequeño ejército, lo cual me parece sospechoso porque la idea era castigarlo a él y si reunió más gente estaba rompiendo las reglas, pero en eso no debo meterme, asi dicen los libros y Edgar debe cerrar el pico. Diomedes no se quedó quieto y le salió al encuentro con muchos soldados pero como se puede suponer el héroe ganó el combate y agarró a Diomedes de las mechas y lo arrojó al corral de sus queridas yeguas que lo devoraron sin pedirle permiso a nadie. Cosa curiosa, tal vez el tipo metía yerba y otros alucinógenos porque los equinos se volvieron mansas y Hércules las ató al carro del rey y se las llevó a Micenas donde el rey se las obsequió a Hera y como ya antes le dio otros regalos poco agradables me late que si un rey estaba enhuesado con algo molesto de lo daba a la mujer de Zeus para que no jodiera tanto. Años después los animalitos fueron devorados por las fieras del monte Olimpo, eso les pasó por volverse vegetarianas, por eso yo no dejo de comer carne. Para terminar les dejo un chisme histórico: se dice que Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, descendía de una de estas bellezas.