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miércoles, 11 de julio de 2018

PENÉLOPE, EL TEJIDO INFINITO. LA ODISEA




En realidad la Odisea empieza ubicándonos en el palacio de Ulises en Ítaca donde estaban su esposa Penélope, su hijo Telémaco y una manada de pretendientes vagos que pretendían casarse con esa hermosa mujer convencidos que Ulises jamás regresaría. Todos estos sinvergüenzas pertenecían a las mejores y más ricas familias griegas y se creían con el derecho a permanecer a diario consumiendo los vinos y las deliciosas comidas en el hogar de nuestro héroe.
Penélope, antes de que se me olvide, es la imagen de la esposa fiel que espera a su marido durante veinte años, a pesar de que todos le dicen que no regresará, y muchos le aseguran que está muerto. Ella no acepta las propuestas de matrimonio que le hacen todos los jóvenes que la acosan y la presionan para que se decida por alguno de ellos. Debo decirles que no ´podía sacarlos de su casa porque la hospitalidad griega le impedía expulsar esa manada de vagos que la pasaban a diario bebiendo, comiendo y jugando, ante la impotencia de ella, su hijo y los criados.
Ante los requerimientos de los pretendientes Penélope se ideó una estratagema; un día los reunió y les aseguró que cuando terminara de tejer una hermosa mortaja de tejido muy complicado, escogería a su esposo entre ellos, y ellos aceptaron. Telémaco se enteró por su madre (la de él) cual era el propósito de esta propuesta y partió, de noche y a escondidas, en un barco en busca de su padre. Mientras tanto su madre (ya les dije cual) tejía todo el día pero desbarataba de noche todo lo tejido para volver a comenzar el día siguiente. Esto se volvió un cuento de nunca acabar pero por más que los pretendientes apuraban ella les recordaba que habían aceptado sus condiciones. Y dele que dele a la aguja todo el día y a desbaratar de noche. Mientras tanto su querido esposo seguía buscando el camino pero Poseidón, dios de los mares, y otros dioses le ponían trampas para perderlo. Por fortuna la diosa Atenea estaba de su parte y lo ayudaba a solucionar las dificultades.
Por ahora dejo a Penélope aburrida con tantos pretendientes metidos en su palacio noche y día, a Telémaco embarcado buscando a su padre y a Ulises tratando de regresar.


sábado, 26 de marzo de 2016

EL VELLOCINO DE ORO


Primero quiero contarles que es un vellocino; cuando leí por primera vez la historia de este vellocino pensé que era el cuero de la oveja pero no, es la lana que resulta de esquilarla o, mejor dicho la lana total. Ahora si puedo empezar la historia.
Hace siglos también los maridos se aburrían de la esposa legítima y se iban con la primer fufurufa que se les atravesaba por el camino; pues el rey de esta historia estaba casado con Nefele y se fue con Ino. Con la primera tenía dos hijos, un varón llamado Frixo y una niña, Hele. La tal Ino era bien mañosa y marrullera y se imaginó que cuando Frixo creciera iba a reclamar el trono que se imaginaba para ella, entonces la hijuemadre vieja hizo tostar todas las semillas de trigo que tenían para sembrar ese año para que no hubiera cosecha.
Recuerden que los griegos no hacían nada sin consultar el oráculo, así que Ino, la moza del rey, le dio oro al oráculo para que dijera lo que a ella le convenía y era que debía sacrificar al niño para que brotara el trigo, que tal la desgraciada como diría la señorita Laura. El pueblo hambriento le pidió al rey que cumpliera la orden del oráculo y el pobre viejo lo envió  al sacrificio. Pero como esto es mitología y todo puede pasar, cuando el verdugo le iba a dar la puñalada mortal, apareció volando un cordero amarillo con alas que lo llevó por los aires y sobre su lomo ya estaba acomodada Hele, la hermanita de Frixo.
Hermes, el mensajero del Olimpo era el que mandó este ovejo porque Nefele la mamá de los niños le rogó que los salvara de las garras de la amante de su marido; la bendita niña era hiperactiva y por estar brincando encima del animal se cayó al mar y se ahogó, ese pedazo de mar recibió el nombre de Helesponto que significa el mar de Hele. Fuera de llorar y gemir el animal y el niño no podían hacer nada más asi que siguieron volando hasta un país llamado Cólquida donde el rey los recibió con todas las de la ley, que no se cuales son pero supongo que los recibió muy bien.
Pasado el tiempo el rey de nombre Eetes casó a Frixo con una de sus hijas y este en agradecimiento mató al ovejo y yo me pregunto, ¿qué mal le hizo el animalito a este pendejo para que lo sacrificara? Es como el chiste de la mujer que le dice al marido que de aniversario va a matar el pavo que tienen engordando y el maride le dice qué culpa tiene el pavo y más bien mate al hermano que fue el que los presentó. Bueno, pues muerto el ovejo Frixo hizo curtir el cuero y resulta que el color amarillo de la lana eran hebras de oro puro y se lo regaló al suegro. El viejo hizo colgar este cuero de un árbol y puso un dragón a cuidarlo. Esta es la leyenda del Vellocino de oro.
Yo soy muy metiche y mal pensado, ¿cómo es que un regalo tan lujoso no se coloca en la pared de un salón del palacio para que puedan admirarlo muchas personas y se cuelga en un árbol donde solo puede verse desde lejos por miedo a un terrible dragón? Es como comprar un cuadro de Picasso y colgarlo de la pared del solar. Como ahora no abundan los solares les explico a los jóvenes que los desconocen que son lotes grandes que existían detrás de la vivienda y donde se hacía la huerta casera y otras necesidades.

edgar tarazona angel