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domingo, 31 de marzo de 2013

DÉCIMO TRABAJO ROBAR EL GANADO DE GERIÓN



DÉCIMO TRABAJO
ROBAR EL GANADO DE GERIÓN





DÉCIMO TRABAJO
ROBAR EL GANADO DE GERIÓN
Gerión era un gigante monstruoso, hijo de Crisaor  y Calírroe. Es difícil imaginarse la criaturita porque dice la leyenda que tenía forma aproximadamente humana con tres cabezas y sus respectivos cuerpos, pero no explican cómo estaban unidos; de pronto los dibujantes de manga lo pueden lograr con su imaginación desbocada pero yo me limito a mostrar una imagen aproximada (vean la ilustración). Pero si puedo asegurar que jamás lo contratarían como galán de telenovelas.
Este ser tan extraño era dueño y señor de un perro bicéfalo, para los que no lo saben significa dos cabezas, llamado Orto y hermano de Cerbero (este aparece en otra lección). A esto se suma una finquita muy linda con ganado y todo. Hércules mató al perro Orto y luego a  Gerión después de robarle sus vacas y demás reses, miren que yo no tenía la menor idea que nuestro fortacho fuera ladrón tan desalmado como los atracadores de Bogotá DC, que le quitan a la víctima sus pertenencias y les dan matarile. Mató al gigante con una de las flechas envenenadas con la sangre de Hidra, ¿recuerdan?, le mandó semejante lanzazo que de una le atravesó los tres cuerpos. O sea que cumplió el trabajo con valor agregado, se robó las reses y mató al dueño, que tal el angelito.
En seguida arreó al ganado para llevarlo donde Euristeo pero como Hera le tenía inquina (rabia, envidia) mandó un tábano, que es como uno de esos mosquitos de tierra caliente que zumban y joden toda la noche y no dejan dormir. El insecto se dedicó a alebrestar las reses y las esparció por muchos kilómetros. Hera no estaba aun contenta y aumentó el caudal de un rio para que Hércules no pudiera pasar con el ganado, el muchacho apiló piedras y lo cruzó y la hijuemadre vieja no dejó de ponerle trabas que ni les cuento y el final es hasta chistoso; cuando por fin llegó donde Euristeo, este mandó sacrificar todos los animales en honor de Hera.



sábado, 16 de marzo de 2013

SEXTO TRABAJO MATAR LOS PÁJAROS DEL ESTÍNFALO


SEXTO TRABAJO
MATAR LOS PÁJAROS DEL ESTÍNFALO




Estos avechuchos eran enormes. Como eran aves pues poseían todas las características de la especie con algunas diferencias no muy pequeñas: las alas, el pico y las plumas eran de bronce (siempre pienso en las películas de ciencia ficción de ahora) y sus cagadas asolaban los sembrados causando la ruina de los campesinos de la región de Estínfalo; para completar el tenebroso cuadro de los animalitos se alimentaban de carne humana y cuanto animal se pusiera a su alcance; a estos angelitos era que Hércules debía dar matarile.
Euristeo le ordenó a Mr. Músculos exterminarlos porque también se atragantaban con el ganado. Organizó sus municiones que eran las flechas envenenadas con la sangre de la hidra, ¿recuerdan? Y se percató de que eran demasiadas y no le alcanzaban, además su fuerza bruta no le valía con seres voladores y ninguna diosa le dio poder de elevarse a las alturas… y por esas regiones no existía la marihuana para ponerse a volar.
La solución me parece muy pendeja, sin gracias, como si a los griegos les hubiera fallado la imaginación; resulta que la diosa Atenea se apareció a Hércules y le dio una hijuemadre campana, así como lo oyen, lo puso de campanero, y cuando la puso a repicar los malditos pájaros salieron en desgracia para la quinte porra; a los más rezagados los bajó a flechazos, así sería de lindo el sonido de la campanita, ¿no? La quinta porra en esa época quedaba en el Mar Egeo y allí fueron encontradas años más tarde por Jasón y los argonautas (esa es otra historia bien bacana).
El cuento aun no termina, al regreso de nuestro héroe encontró a Euristeo escondido debajo de la cama muerto del susto porque en el cielo sobrevolaban su palacio cierta cantidad de estos pajarracos y Herculitos sacó de nuevo la susodicha campana y los sacó en huida.