Mostrando entradas con la etiqueta oro en polvo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oro en polvo. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2015

PERSEO HIJO DE DANAE Y ZEUS



Este muchacho tiene un espacio muy destacado en la mitología por todo lo que hizo, pero también por las circunstancias que rodearon su nacimiento. El rey Acrisio de Argos fue al oráculo, como hacían todos los griegos, y éste le dijo que su destino era morir a manos de su nieto. Esto que le dicen y el cucho mando encerrar a su hija única Dánae en un sitio que no ha dejado poner de acuerdo a los historiadores, unos dicen que en una torre de bronce y otros un subterráneo; como sea el sitio tenía una ventanita para que le entrara el aire y el sol a la linda chica y esto con el fin de que no conociera ningún tumba locas que la enamorara y le llenara de huesitos la barriga.
Pues el asunto es que nuestro padre Zeus pasó un día y la vio y se llenó de ganas de conocerla y de todo lo demás y como no había manera de entrar ni de convencer al celoso padre esperó que la muchacha estuviera desnuda bronceándose y el mañoso Zeus se transformó en una lluvia de oro y cayó sobre ella dejándola embarazada. Eso dice el cuento pero lo que más me impacta es que este fue un polvo de oro, no un polvo como los demás, no señor. Y no crean que todo pasó y listo, algunas lenguas viperinas culpan del embarazo a Preto, hermano del rey pero lo cierto del caso es que nació Perseo y su abuelo no se comió el cuento del embarazo celestial.
Y ¨¡qué hizo el maldito viejo? Pues mandó construir un enorme cajón donde metió a su hija Dánae y su nieto Perseo y los mandó arrojar al mar. Como Zeus sabía todo lo que sucedía en el Olimpo y sus alrededores, le pidió a su hermanito Poseidón que mantuviera el mar en calma para que los náufragos pudieran encallar en la costa y así fue que las tranquilas olas los depositaron en una playa de la isla de Sérifos gobernada por Policdetes y su hermano Dictis que recogieron a la madre y el niño y los criaron como si fueran de su familia.

Más tarde, Polidectes se enamoró de Dánae. Pensando que el joven Perseo podía ser un estorbo para sus planes, intentó librarse de él mediante una estratagema: hizo creer a todo el mundo que pretendía conquistar a la princesa Hipodamía y pidió a los habitantes de la isla que le entregase un regalo cada uno como presente, para poder ofrecerlo a su vez a la princesa. Perseo dijo que no pondría reparos para entregar cualquier cosa: incluso si hubiera de ser la cabeza de Medusa, que era una de las tres Gorgonas y podía convertir en piedra a los hombres sólo con la mirada. Polidectes aceptó como regalos los caballos de otros habitantes de la isla, pero no aceptó los de Perseo, y le mandó que le trajese la cabeza de la Gorgona que le había prometido

Hasta aquí la historia del nacimiento de Perseo. A mi me cabrea que haya tanto rey como si se dieran silvestres. Alguno me dirá que en Grecia existían las ciudades estado pero es que las encuentro por todas partes como las malas hierbas. Aquí termina el capítulo de hoy y en el próximo aparece lo más bueno.
Edgar Tarazona Angel

jueves, 4 de junio de 2015

DANAE Y LA LLUVIA DE ORO

Cuadro de Tiziano

 Hace ya unos dos años les conté sobre los amoríos de nuestro padre Zeus, el Don Juan número uno del Olimpo y sus amores de afán con Dánae. Ahora regreso a esta hermosa mujer pero para relatar completo el chisme y sus consecuencias, porque no crean que como era el dios mayor de todos los dioses del Olimpo no se metía en unos líos como los muchachos de hoy en día que embarazan a la novia y se desaparecen; la historia es como sigue con pelos y señales:
En Argos reinaba Acrisio y tenía una sola hija que era Dánae pero, se moría de las ganas de tener un hijo varón y trasnochaba a darle al asunto a ver si le cuajaba el asunto y nada. Como todos los griegos cuando tenían una duda, se fue de viaje donde el oráculo a que le resolviera el problema y este le dijo, palabras más, palabras menos: mire mi rey, no se desgaste más con la idea de un hijo varón… y le digo que su hija Dánae si va a parir un muchachote muy importante pero lo malo es que ese mismo te va a dar matarile.
Acrisio no era ningún pendejo miedoso y pensó que mamola, si mi hija queda preñada ese culicagado no nace ni puel pu. Bueno, además la nena era soltera y el rey, para evitarle malos pensamientos y deseos llamó a su arquitecto y le ordenó construir una pieza bien escondida y forrada en bronce para que no la encontrara ninguno de los pretendientes. Para entrarle la comida dejaron un hueco donde solo cabían los platos y para la ventilación otro hueco en el techo protegido por una malla. Pues lo que debe ser ocurre por encima de todo y un día que Zeus revoloteaba por encima de este planeta, por pura casualidad, al mirar hacia abajo por el huequito del techo, vio esa cosota dormida y se le alborotaron las ganas.
Recuerden que era un dios y tenía muchos poderes como los súper héroes de ahora. Pues el bendito se convirtió en lluvia de oro, se coló por entre la malla y le cayó encima a Dánae y como se dice, tome pa que lleve. El oro es un imán para todas las mujeres y si viene en polvo mejor de lo mejor. En conclusión, con ese polvo la muchacha quedó embarazada, y  a los nueve meses llegó al mundo un tremendo bebé grande y alentado que chillaba como una sirena de ambulancia; eso alertó a su abuelo Acrisio que bajó a ver cómo era la vaina y le pegó tremenda  vaciada a la pobre muchacha que solo pudo defenderse diciendo que el niño era hijo de Zeus.
¡Qué Zeus ni que hijuepu..! Dijo el rey. Así sea cierto te jodiste mija porque ese niño no debe criarse. Así que mandó hacer un cajón bien grande donde cabían su hija y su nieto; lo mando forrar bien bonito por dentro y mandó que lo equiparan con comida y bebida para varios días y lo mandó echar al mar. Recuerden que el oráculo le predijo que su nieto lo mataría tarde que temprano. Lo cierto es que el cajón flotó muchos días a la deriva y no se ahogaron porque si hubiera sido así se acababa la historia de Perseo, uno de los semidioses más famosos y del cual les contaré el próximo capítulo.

Edgar Tarazona Angel