viernes, 19 de diciembre de 2014

POSEIDÓN, DIOS DE LOS MARES Y LOS RÍOS


Después de la guerra ganada por Zeus vino la repartición del mundo y sus alrededores. Dice la historia que se instalaron en el monte Olimpo y allí cada uno asumió sus funciones. Poseidón, llamado Neptuno por los romanos, quedó encargado del mar y los ríos. Viajaba por sus dominios en una especie de trineo aparejado a unos caballos marinos; en la mano siempre lleva un tridente que es uno de sus símbolos (hagan de cuenta un tenedor para Gulliver en el país de los gigantes) y este tenedor le sirve para crear tempestades, ciclones y otras bellezas de esas que desbaratan las costas como el tsunami en Japón el año pasado, ¿se acuerdan? Vivía en un palacio en el fondo del mar con todas las comodidades, todo de mármol y lujos y no creo que tuviera televisor plasma, teléfono, Internet y otras maravillas modernas por la sencilla razón de que por la época no se habían inventado, de otra forma,  por supuesto, que abundarían en las salas del palacio.
Yo no entiendo el enredo de la mujer de Neptuno, era Amfitrite una hija del dios Nereo, el dios del mar Mediterráneo, porque si  Neptuno en el dios de todas las aguas, y por esas fechas las aguas más conocidas eran las del Mediterráneo, para mí Nereo era como más poderoso o igual a Poseidón. Bueno, lo cierto es que él tal Nereo tenía 50 hijas llamadas las Nereidas y su mujer se llamaba Doris. Pues Poseidón se enamoró de Amfitrite, una de las 50 y se las ingenio para conquistarla. Parece que entre dioses no se confiaban demasiado para dar la mano de sus hijas a sus iguales, supongo que no eran buenos maridos porque todos eran tremendos mujeriegos. Lo cierto es que Poseidón mandó a buscar a su enamorada con unos delfines; uno de ellos le dio el mensaje y  la chica le comió cuento y a lomo de delfín llegó donde su enamorado y se casó con él.
Su querido marido le fue infiel muchas veces, una de ellas fue con Amimone y la anécdota es bastante curiosa. Una vez esta belleza iba con un balde por el bosque en busca de agua, hagan de cuenta caperucita pero en vez de canasto llevaba un recipiente para echar el líquido, y en el bosque en vez de lobos había sátiros (recuerden a Pan y ya le llegará el turno a estos engendros de la naturaleza, perdón de la mitología) pues el tal sátiro la vio durmiendo a un lado del camino y la iba a violar pero ella se despertó y comenzó a gritar. Poseidón escucho los berridos y con su tridente le chuzó las partes nobles al sátiro y la muchacha agradecida le dio a las buenas lo que el bicho quería tomar por las malas.
Hay una anécdota de Poseidón que no me cabe en la cabeza. Medusa es en la mitología griega una de las viejas más horribles, con decirles que en vez de cabello tenía serpientes y convertía en piedra a todo aquel que la miraba de frente, hombre o bestia. Yo creo que en una borrachera el rey de los mares la vio bonita y como dicen en algunas partes de la comió, que es lo mismo que hacerle el amor.  Pues cuando Perseo le cortó la cabeza (en otra historia que no les he contado), cayó al mar una gota de sangre y de allí nació Pegaso, ese hermoso caballo blanco con alas que ya quisiéramos para darle la vuelta al mundo. Con tanto nombre y tanto chisme a veces se me confunden las historias y es por eso que no llevan un orden sistematizado, lo importante es que ustedes, mis queridos lectores, se enteren a mi manera de esta hermosa mitología.
Edgar Tarazona Angel

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